Las viudas de Saweto
En setiembre del 2014, Edwin Chota, Francisco Pinedo, Leoncio Quintisima y Jorge Ríos, defensores ambientales en la comunidad nativa de Saweto, fueron asesinados de una manera voraz en lo más profundo de la selva de Ucayali, por presuntos traficantes ilegales de madera. Han pasado nueve años y el Poder Judicial ha reabierto las heridas de los deudos, al declarar improcedente la sentencia ya emitida en febrero del 2023, que ordenaba condenar a 28 años de prisión a los cinco implicados en el asesinato de los defensores ambientales, argumentando que se había usado el testimonio de un testigo protegido ya excluido del caso. Nueve años después, Ergilia Rengifo, Lita Rojas, Julia Pérez, viudas de los asesinados, y Lina Ruiz, hija de Francisco Pinedo (pues su madre falleció hace algunos años durante el camino a la justicia), emprendieron nuevamente el retorno a Pucallpa, la capital de Ucayali, para retomar el proceso de justicia. El crimen ocurre en Saweto, una comunidad Ashaninka que se encuentra a 5 días viajando en bote. Si el río está bajo, demora hasta 8 días. Un largo trayecto que a las viudas no les importa con tal de hallar justicia para sus esposos líderes defensores de la tierra. Edwin Chota, uno de las víctimas, llegó incluso hasta Lima, a la puerta de las autoridades y los principales medios de comunicación para denunciar que los traficantes de madera lo estaban amenazando de muerte desde hace buen tiempo, pero las autoridades hicieron caso omiso. El delito de tráfico ilegal de madera, es uno de los tantos delitos que afecta a la amazonía y a quienes la habitan. Junto al tráfico de madera, se trae otros delitos como la contaminación ambiental, trata de personas y explotación laboral.





















